Solsticio: ese “sol detenido” que nos anuncia el verano

Hoy, domingo 21 de Junio de 2015, a las 16.38 entramos oficialmente en el verano. Tiene lugar, el SOLSTICIO de Junio o solsticio de verano. En el solsticio de verano del Hemisferio Norte el Sol alcanza el cénit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer… Es tiempo de luz, de calor, a veces sofocante, que apenas podemos mitigar junto al mar,  un río, lago o en el agua de cualquier piscina.

Damos la bienvenida al verano, en esta zona de España, entre mascletás y Hogueras de San Juan, esperando  la noche mágica, la noche que todo lo viejo arde para dejar paso a lo nuevo, renovando ilusiones y deseos, junto al fuego, la tierra, el viento y el agua. Todos los elementos son necesarios para que la vida renazca de nuevo, para que la pasión vuelva a incendiar las cálidas noches del verano.

Nuestra palabra de hoy SOLSTICIO

Según el DRAE:

(Del lat. solstitĭum).

1. m. Astr. Época en que el Sol se halla en uno de los dos trópicos, lo cual sucede del 21 al 22 de junio para el de Cáncer, y del 21 al 22 de diciembre para el de Capricornio.

~ hiemal.

1. m. Astr. solsticio de invierno, que hace en el hemisferio boreal el día menor y la noche mayor del año, y en el hemisferio austral todo lo contrario.

~ vernal.

1. m. Astr. solsticio de verano, que hace en el hemisferio boreal el día mayor y la noche menor del año, y en el hemisferio austral todo lo contrario.

Etimólogicamente, proviene del latín soltitium que significa literalmente “cuando el sol está estático”. En los días de solsticio, la duración del día y la altitud del Sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas (en el solsticio de invierno) comparadas con cualquier otro día del año.

Hoy, por primera vez en nuestro blog  os dejamos un poema de uno de los grandes poetas de la llamada Generación de 27,  Federico García Lorca, con su POEMA MADRIGAL DE VERANO

FEDERICO GARCIA LORCA

Junta tu roja boca con la mía,
¡Oh Estrella la gitana!
Bajo el oro solar del mediodía
morderé la manzana.

En el verde olivar de la colina
hay una torre morena,
del color de tu carne campesina
que sabe a miel y aurora.

Me ofreces en tu cuerpo requemado,
el divino alimento
que da flores al cauce sosegado
y luceros al viento.

¿Cómo a mí te entregaste, luz morena?
¿por qué me diste llenos
de amor tu sexo de azucena
y el rumor de tus senos?

¿No fue por mi figura entristecida?
¡Oh mis torpes andares!
¿Te dio lástima acaso de mi vida,
marchita de cantares?

¿Cómo no has preferido a mis lamentos
los muslos sudorosos
de un San Cristóbal campesino, lentos
en el amor y hermosos?

Danaide del placer eres conmigo.
Femenino Silvano.
Huelen tus besos como huele el trigo
reseco del verano.

Entúrbiame los ojos, con tu canto.
Deja tu cabellera
extendida y solemne como un manto
de sombra en la pradera.

Píntame con tu boca ensangrentada
un cielo del amor,
en un fondo de carne la morada
estrella de dolor.

Mi pegaso andaluz está cautivo
de tus ojos abiertos;
volará desolado y pensativo
cuando los vea muertos.

Y aunque no me quisieras te querría
por tu mirar sombrío,
como quiere la alondra al nuevo día,
sólo por el rocío.

Junta tu roja boca con la mía,
¡Oh Estrella la gitana!
Déjame bajo el claro mediodía
consumir la manzana.

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